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La tranquilidad de contar con servicio en todo momento

Yago Picciani Martínez, de 11 años, es paciente de VitalAire desde el año 2015. Nació con distrofia muscular y a los 3 años - por un paro cardiorrespiratorio - hubo que traqueostomizarlo y quedó con parálisis cerebral (encefalopatía crónica). Sus padres, Nadia y Ulises, se hicieron cargo del cuidado de Yago y continuaron brindándole el entorno familiar de contención necesario para poder acompañarlo en este camino, que es diferente pero igual de amoroso. El espíritu y voluntad de ambos se fortalecieron con la enfermedad, a pesar de ser muy jóvenes cuando vivieron el revés de salud de Yago, su primer hijo. Luego vinieron otros hermanos de 8 y 3 años. La clave en esta familia es el amor, sin lugar a dudas… 

“Nada es fácil”, comenta Nadia cuando debe decidir a diario sobre situaciones que tal vez no son las más “correctas médicamente”, ya que cuando sus hermanos vuelven del colegio con virus y bacterias, ella debería aislar a Yago para evitar que se enferme al igual que sus hermanos. Sin embargo, ella prioriza el bienestar emocional, la contención, la estimulación y la relación de hermanos antes que la asepsia. Una situación similar vivieron el último verano, cuando decidieron alquilar una quinta para pasar unos días de descanso y lo “metieron” a Yago en la pileta. Si bien Nadia tenía sus temores, vio cómo disfrutaron sus hijos de este momento y especialmente Yago, y vivió un momento de plenitud familiar.

Nadia templó su carácter y acrecentó su fortaleza emocional con la situación de Yago. Ella conoce exactamente cómo cambiarle las cánulas de traqueostomía, y cómo realizarle kinesiología… es que ella conoce a Yago mejor que nadie y él se hace entender perfectamente mediante miradas, quejas y risas. La complicidad familiar es completa.

En este complejo contexto, Nadia relata naturalmente su día a día, y comparte que siente el apoyo continuo de VitalAire desde hace 7 años, destacando como gran fortaleza del servicio la rapidez de respuesta, ya que muchas veces padecen cortes de luz, y aún a la noche, VitalAire está siempre presente. Otro punto a favor que destaca es la atención humana y la contención, el acompañamiento y el seguimiento del equipo VitalAire, ya que aún después de haber recibido el oxígeno o la asistencia técnica siempre la llaman para preguntar si Yago y ella están bien. Otro capítulo aparte lo merecen los asistentes que entregan el servicio, y que junto con los cilindros de Air Liquide, son también parte de la familia.

La voluntad, el coraje y la perseverancia de Nadia son inspiradoras porque no sólo lleva adelante a la familia a pesar de toda adversidad desde hace muchos años, sino que también se capacitó sobre kinesiología para poder darle a Yago el mejor cuidado, y en paralelo decidió estudiar para Contadora Pública en la Universidad para poder progresar. Sin lugar a dudas… ¡Nadia y Yago nos inspiran a más!

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