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Historias que Inspiran

La historia de Rita Zapata

En el momento en que se probó la máscara y recibió la primera bocanada de aire de lleno, al realizar la polisomnografía, se quedó profundamente dormida y experimentó, por primera vez en muchos años, un sueño reparador.

Hace 9 años que vivo de regalo

Rita tiene 56 años, está casada, tiene 2 hijos y está cursando la carrera de abogacía en la UNDAV, y desde hace 9 años se encuentra realizando el tratamiento de Apnea de Sueño con un equipo CPAP con telemonitoreo.

Ella sabe lo que es tocar fondo, llegar al límite...que un médico te diga: “Si no hacés el tratamiento, tenés 6 meses de vida”. Por eso, se emociona, agradece, ríe y le brotan las palabras como sus ganas de vivir.

Todo empezó como un chiste, hace 10 años o más, su familia bromeaba sobre sus ronquidos. Ella no quiso creerlo, hasta que la grabaron y, lejos de reírse de sí misma, cuando se escuchó se puso a llorar. Además, ella en esos momentos padecía terribles pesadillas, y en una de ellas se despertó, pero fue incapaz de moverse, ni de respirar… La impotencia la invadió, pero por suerte su esposo la movió preguntándole si estaba bien y ella volvió en sí. Para Rita, ese momento marca el inicio de una nueva oportunidad de vida… 

Luego, fue a su cardiólogo y le comentó lo sucedido, y después de probar tratamientos con diversos medicamentos - llegó a tomar 17 pastillas diarias - no dormía, estaba hinchada, anémica, y además seguía sin oxigenar bien. Entonces, le prescribieron un tratamiento de apnea de sueño con CPAP. 

Así nació su relación con el CPAP, que es tele-monitoreado por VitalAire, con un equipo de profesionales que realiza un seguimiento del tratamiento para asegurar que no haya fugas o se produzcan apneas, garantizando la efectividad del mismo y comunicándose continuamente con la paciente.

“la máscara y el equipo se adaptan a vos y no vos a ellos”

Rita destruye todos los mitos sobre las máscaras de los equipos, dice que “la máscara y el equipo se adaptan a vos y no vos a ellos”. El CPAP es tan valorado en su casa, porque le cambió tanto su calidad de vida, que toda su familia está pendiente de que lo use diariamente, porque la quieren bien, sana y con esa alegría que contagia.

Ella asegura que “hace 9 años que estoy viviendo de regalo”, y agradece y se emociona e insiste en dar su testimonio porque cree que tal vez pueda servirle a alguien para actuar antes, para no llegar a tocar fondo y estar de mal humor, enojado, agotado, agitado, con falta de aire, o tal vez verse obligado a renunciar a un buen trabajo, como hizo ella porque no podía más, no se sentía bien, su cuerpo no respondía y se estaba deteriorando su salud… y sus hijos eran chicos todavía y la necesitaban.

La energía y alegría de Rita contagian y dan sentido a todos los que trabajamos a diario en VitalAire, cuidando y acompañando a nuestros pacientes en el tratamiento, y haciendo de este mundo, un lugar mejor día a día.